viernes, 23 de marzo de 2012

Crónica: Odisea en Cal Martinez


Maravillosa noche del viernes. Celebramos el aniversario de Laura, en su nueva y calentita casa, "Cal Martínez". Le hemos preparado una sorpresa... ¡por fin va a tener su primer juego de mesa!, y nada más y nada menos que el Dixit Odyssey...


¿Y eso qué es?. Una versión nueva del Dixit pero ampliando el número de jugadores a 12 y con una versión por equipos. ¿Ah, vale? ¿Y eso del Dixit que es?. Lo mejor es que juguemos y luego me lo cuentas tú mismo. Ok, pero ¿De qué va?. A grandes rasgos, tenemos un número de cartas con diferentes dibujos, por ejemplo 6 jugadores, seis cartas cada uno, y tienes que observar tus cartas-dibujos, escoger una y contar una historia o decir una frase, una palabra, un canción, un sonido... Lo que creas que te comunica ese dibujo, y luego los demás escogerán entre sus cartas-dibujos una que ilustre exactamente lo que hayas dicho, incluso a veces alguien tiene una mejor que describirá exactamente lo que has querido decir, entredecir, insinuar, recordar, describir, imaginar... ¿Y cuál es el objetivo? Ah! Sí, sí, se me olvidaba tu eres este conejito de madera, del color que elijas, y si todos adivinan tu carta-dibujo, tu conejo no se mueve y el de los demás avanzan dos espacios, por haber sido demasiado obvio; en cambio si nadie adivina tu carta, tu conejo no se mueve y los demás avanzan dos, por ser demasiado profundo. ¿Y cuándo avanza mi conejo?. Esa es la mejor parte del juego, tu conejo avanza cuando alguno, no todos, han adivinado tu acertijo y entonces tu conejo avanza 3 espacios y el resto que te haya votado 3 espacios cada uno, y además si alguno de los jugadores le han votado la suya pensando que era la que tuya entonces se llevan 1 punto por cada voto hasta un máximo de tres. Entonces robas una nueva carta y pasas el turno al siguiente. No sé si me convence mucho este juego. Cómo te decía antes lo mejor es jugar y verás que las reglas no reflejan la dimensión del juego, aunque si eres de esas personas serias que lo más importante es mostrarse siempre serio mejor ni te apuntes porque lo importante de jugar es jugar sin más expectativas.

Volvamos a la escena, cenita agradable con mucha charla... Aparece la tarta, mmm de chocolate, cumpleaños feliz, cumpleaños feliz te deseamos Laura, cumpleaños feliz, ¡Felicidades!. Mmm Rica, rica. Y Llegó la hora de estrenar el juego. Laura destroquelando su primer juego, seria una instantánea que me gustaría tener. Somos seis jugadores, todos conocemos la dinámica del juego, hemos jugado con anterioridad, pero en la atmósfera se respira excitación ya que las cartas son nuevas, con dibujos nuevos. Lo cierto es que todos los componentes son nuevos, un diseño diferente, el tablero de puntuación y el sistema de votación; además, como ya he mencionado, en esta versión pueden jugar hasta 12 jugadores, hay muchos colores donde poder escoger. Elegimos: Verde fosfórito (Sandro), Morado (Pili), Naranja (Laura), Amarillo Limón (Ferrán), Blanco (Dani), Fucsia (Laia).


Repartimos seis cartas a cada uno y empieza la cumpleañera... Y justo en ese momento, entramos en el mundo de la imaginación donde cada uno expresa sus sueños, sus pensamientos, realidades contrapuestas, visiones afines, ideas parejas, significados ambiguos, conceptos vividos, imágenes similares, experiencias ilustradas, recuerdos acordes, guiños aprendidos. Mientras los conejos de colores avanzan por el tablero, en una igualada carrera. Ahora el Naranja, ahora el Fucsia, ahora el Morado, ahora el verde, ahora el amarillo, ahora el blanco... Atención el blanco se adelanta, va cogiendo distancia, detrás le sigue el verde, se aproxima a gran velocidad y... finalmente acaba ganando el blanco por una cabeza de distancia. Magnifica partida... ¿Otra?, Claro, al unísono.


A partir de entonces pasamos a un segundo nivel, porque ya conocemos las cartas-dibujos y las historias, pensamientos y palabras son más profundas, rebuscadas y abstractas, es cierto que ahora la estrategia del juego coge más relevancia porque la personalidad de cada uno de nosotros a creado afinidades, conexiones y puntos de vista comunes, pero esta sutil táctica no daña la magia del juego sino que anima a crear relaciones más fantásticas donde cada detalle o comentario cuenta y hace que poco a poco, sin darnos cuenta, entremos en una nueva dimensión del pensamiento abstracto, en una especie de estado psicotrópico entre la locura y la lucidez. En esta segunda partida, los conejos parecen que están dopados con alguna sustancia química de la alta competición. Desde la primera carta han salido a la carrera y mantienen una velocidad constante, creando un grupo homogéneo de titanes que parece que no van rendirse en ningún momento. El final es apoteósico, el destino está marcado entre el verde, el amarillo y el morado, finalmente la balanza se decanta a favor del amarillo, ahora es un dios entre los mortales. ¿Revancha? ¡Por supuesto!.


Estamos muy exaltados, mentalmente desinhibidos, eufóricos creadores. Los conejos, convertidos en libres, vuelven a la línea de salida. Repartimos las cartas y nuestros rostros son un enigma, un acertijo, un rompecabezas sin solución. Somos seres de otra dimensión donde lo microscópico cobra vida, las perspectivas son escherianas, la realidad es del mundo de Alicia en el país de las maravillas, nuestros discursos kafkianos nos interrelacionan, nos entendemos con tan solo una palabra, un monosílabo, un sonido gutural. Hemos llegado al estado máximo de la perfecta comunión, somos un todo de pura imaginación.  La carrera se convierte una odisea poética, dónde al final vence el conejo blanco, el conejo con chaqueta, chaleco y un reloj de bolsillo diciendo ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Que tarde voy a llegar! Y desaparece en la madriguera.


La nube mágica se dispersa y volvemos al plano terrenal, comentamos las jugadas hasta bien entrada la noche, revelamos secretos y tácticas, nos recreamos en las situaciones más cómicas y repasamos todos los momentos vividos. Al final, estamos de acuerdo en que el Dixit es un gran juego para todos los públicos y que esta versión Dixit Odyssey, el que ha hecho el diseño de la votación, el tablerito individual con el marcador de votación, o no ha jugado nunca o no tiene ni idea de como hacer algo práctico, ya que cada cinco minutos perdíamos las dichosas fichas de marcar, ni se aguanta en la mesa ni se aguanta cuando lo sujetas entre tus manos, un desacierto en toda regla. Por lo demás, es genial. Ahora Laura ya tiene su primer juego y cuidado que engancha... 

Laura, la cumpleañera convertida en conejo naranja
  

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